miércoles, 29 de octubre de 2014

COHERENCE (James Ward Byrkit, 2013)


 
COHERENCE (James Ward Byrkit, 2013)

Coherence pertenece a la categoría de cine visible, de cine con interés que termina yéndose por la puerta trasera cuando el guión resulta imposible de manejar. Es inevitable establecer conexiones entre esta película y otras que han iniciado ciclos, como “Pi” de Aronofski, “El proyecto de la bruja de Blair”, “Monstruoso” o, sobre todo, porque tiene más puntos de conexión, aunque menos trasfondo filosófico y reflexivo, con “Primer” de Shane Carruth. La cámara es nerviosa, desencuadrada muchas veces, en imitación a un video casero, a una grabación con un iphone, no en balde la inmensa mayoría de la película se desarrolla en el interior de una casa donde se va a producir una reunión de amigos.


Reuniones de amigos hay a mansalva en la historia del cine, viejas envidias, infidelidades, antiguas novias que pasan de unos a otros, inseguridades, fracasos…….pero la película es otra cosa, la película pertenece con derecho propio al género de ciencia ficción. Estamos en la noche del cometa, desde 1923 el cometa Miller no pasaba tan cerca de la tierra, y entonces provocó desorientación e incluso denuncias porque alguna persona avisaba a la policía de que la persona que se encontraba con ella no era su marido o su esposa.  Una luz que se va, un teléfono que se rompe, las líneas telefónicas y de internet que no funcionan, la casa que queda rodeada de oscuridad mientras otra casa a lo lejos mantiene la luz eléctrica, unas notas que aparecen misteriosamente pegadas a la puerta, una caja conteniendo fotografías numeradas de las personas que se encuentran en la vivienda………..
 

Con este simple material, escaso costo de producción porque no se necesita nada más que media docena de actores, y un inquietante desarrollo en el que cada vez que alguno de los personajes sale de la casa la inquietud aumenta porque todos ellos siempre vuelven pero no parecen ser los mismos o no parecen encontrarse en el mismo sitio que los demás, la película mantiene cierto interés, aunque resulte imposible de rematar, de ahí que su abrupto y enigmático final no parece tanto una solución fílmica como la única posibilidad de romper el círculo vicioso. No conviene romper el misterio que rodea a la historia para quien no gusta de conocer la trama, digamos simplemente que, situados en la tesitura de encontrarte con varios “yos” de uno mismo, ¿serías capaz de asesinarte para que sólo sobreviva uno? La figura del “doppleganger” adquiere dimensión fílmica con el paso de este cometa que se va desintegrando a lo largo de la noche, del mismo modo que la identidad de los personajes. (En las leyendas nórdica y germánica, ver el propio Doppelgänger es un augurio de muerte. Un Doppelgänger visto por amigos o parientes de una persona puede a veces traer mala suerte, ser un mal augurio o una indicación de una enfermedad o un problema de salud inminentes. Según escribió el dramaturgo sueco Strindberg: El que ve a su doble es que va a morir.)
 

Mejor guión del festival de Sitges 2013 se ha estrenado de tapadillo y como con vergüenza, cuando realmente lo que da vergüenza es la mayoría de cine exhibido en las salas comerciales con propaganda a bombo y platillo.  No esperen una joya de película, pero si una meritoria historia de bucles, disfunciones temporales y agujeros negros en la tierra, si se encuentran con el gato de Schrödinger avísenme, no estará de más hacerle una entrevista, o aun rostro de lo más sugerente en pantalla, el de Emily Foxler.
 
Para aficionados a la física cuántica copio una entrada de la Wikipedia sobre el famoso gato (Erwin Schrödinger plantea un sistema que se encuentra formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato en su interior, una botella de gas venenoso y un dispositivo, el cual contiene una partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo dado, de manera que si la partícula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere. Al terminar el tiempo establecido, hay una probabilidad del 50% de que el dispositivo se haya activado y el gato esté muerto, y la misma probabilidad de que el dispositivo no se haya activado y el gato esté vivo. Según los principios de la mecánica cuántica, la descripción correcta del sistema en ese momento (su función de onda) será el resultado de la superposición de los estados «vivo» y «muerto» (a su vez descritos por su función de onda). Sin embargo, una vez que se abra la caja para comprobar el estado del gato, éste estará vivo o muerto. Sucede que hay una propiedad que poseen los electrones, de poder estar en dos lugares distintos al mismo tiempo, pudiendo ser detectados por los dos receptores y dándonos a sospechar que el gato está vivo y muerto a la vez, lo que se llama Superposición. Pero cuando abramos la caja y queramos comprobar si el gato sigue vivo o no, perturbaremos este estado y veremos si el gato está vivo, o muerto. Ahí radica la paradoja. Mientras que en la descripción clásica del sistema el gato estará vivo o muerto antes de que abramos la caja y comprobemos su estado, en la mecánica cuántica el sistema se encuentra en una superposición de los estados posibles hasta que interviene el observador. El paso de una superposición de estados a un estado definido se produce como consecuencia del proceso de medida, y no puede predecirse el estado final del sistema: solo la probabilidad de obtener cada resultado. La naturaleza del proceso sigue siendo una incógnita, que ha dado lugar a distintas interpretaciones de carácter especulativo.)

 http://youtu.be/P584y5XxfsI (película completa "Primer")