lunes, 15 de diciembre de 2014

EL GRAN VUELO-ÁFRICA 815-LETTERS FROM PARLIAMENT SQUARE


 
EL GRAN VUELO (Carolina Astudillo, 2014)
 

ÁFRICA 815 (Pilar Monsell, 2014)
 

LETTERS FROM PARLIAMENT SQUARE (Carlos Serrano Azcona, 2014)

Ya puede verse on line la selección de películas del festival “Márgenes”, una de esas citas necesarias para poder ver ese cine que se mantiene invisible en España procedente de nuestra propia cinematografía o de cinematografías culturalmente cercanas como la de centro y Sudamérica y Portugal y que no van a llegar a las salas comerciales pese a que su calidad supere con creces a los apellidos vascos o a los torrentes de incultura. Hasta el día 31 podrán verse una docena de películas entre las que se encuentran estas tres, españolas, y todas centradas en la memoria, el pasado y el recuerdo, la primera más hacia la memoria histórica, la lucha feminista, la represión franquista, la segunda usando el contexto histórico de nuestra presencia colonial en el Sáhara como excusa para un recorrido vital del padre de la propia directora y el sufrimiento de un homosexual en la España franquista, para colmo, militar y la tercera para remarcar lo importante de la lucha individual contra el poder absoluto, el de las leyes mordaza de gobiernos que se dicen democráticos pero que temen más al poder económico que a su propio pueblo al que desprecian día tras día.
 
 
 

“El gran vuelo”, de la directora chilena Carolina Astudillo, buceando en archivos públicos y no tanto, buscando y rescatando viejas imágenes de nuestra historia, de nuestra guerra civil, recrea la vida y desaparición de Clara Pueyo. Tomando como base real un escaso puñado de fotografías de la militante comunista y el texto de unas pocas cartas cruzadas con familiares y compañeros de célula clandestina, se reconstruye la militancia, el compromiso, el feminismo de una mujer condenada a la huida y al olvido, el propio de su fuga de la cárcel cuando esperaba la consumación de una condena a muerte por el simple hecho de ser militante antifranquista tras regresar a Barcelona a principios de los 40 pasados los primeros meses de posguerra. Las imágenes juegan en muchas ocasiones como espejo invertido de la historia, Clara Pueyo, como sus hermanos, pertenecen a la clase obrera, concienciada de la lucha de clases, mientras las imágenes nos muestran la vida alegre y relajada de las clases acomodadas vencedoras de la guerra antes y después del fracaso forzado de la república.  La lucha de Clara Pueyo es la lucha de una desclasada fuera y dentro de su organización, su desaparición tras la huida de la cárcel abre todas las puertas posibles a la incógnita, ¿ocultó su identidad para pasar a la más absoluta de las clandestinidades? ¿formó pareja con alguno de sus camaradas de partido? ¿terminó en la URSS? ¿fue objeto de una traición interna y asesinada tras abandonar la cárcel por ser considerada una traidora a la causa?. En un mundo de y para hombres, Clara Pueyo siente la asfixia de no ser tratada igual por ser de un sexo minoritario en las esferas de poder y de decisión, ni puede combatir, ni acercarse al frente, pese a la modernidad de la República muchos de los guiños machistas persisten, la mujer es peligrosa en el frente, no es fuerte, no es leal, no es fiable, despista a los hombres, transmite enfermedades, mejor en la retaguardia tejiendo y fabricando, así lo siente y lo sufre nuestra joven militante. El machismo pervive y Clara Pueyo lo sufre como una de las pioneras de un movimiento que todavía no ha terminado de andar en el camino de la igualdad. La imagen de las monjas como carceleras de la prisión  barcelonesa es un reflejo fiel del papel de la iglesia católica antes y después del franquismo, la monja levantando el brazo en saludo fascista es la metáfora perfecta de esa época, de esa institución y de su connivencia.
 
 
 

“África 815” es un relato intimista, viejas películas de súper 8, fotografías personales y familiares, lectura de diarios y libro vital del padre de la directora (“hasta el tercer libro yo no existía”) comienza su andadura en el Sahara, lugar al que en 1964 arriba un joven médico enrolado en el ejército colonial huyendo no sabemos muy bien de qué, pero que le atormenta, para pasar rápidamente a la condición de médico militar. El hastío de vivir, la insatisfacción permanente, el incomposible leibniziano materializado en tener que optar para terminar siempre echando en falta aquello que no puedes alcanzar. Una sucesión de viajes donde ese padre es grabado en súper 8 siempre solo, caminante, indeciso en su deambular, un turista accidental huyendo de algo que le va a perseguir hasta el final de la película con ese bello plano final de puesta de sol desde el domicilio familiar viendo cómo el mar se oscurece en la costa malagueña. Nuestro protagonista es homosexual, y si no lo es en exclusiva si que lo que nos cuenta son sus enamoramientos y decepciones con hombres, en este caso nos cuenta sus historias con jóvenes marroquíes, cómo se ha sentido utilizado, querido pero no amado, desestabilizado ante una realidad personal que tenía que ser ocultada de forma permanente en los años de milicia africana. El deseo de una media naranja que es exprimido en imágenes sin conseguir su objetivo.  A esta situación, ya de por sí dramática, se le une la necesidad de ser padre, de querer tener hijos, circunstancia que en la España de los 70 sólo pasaba por una solución, el matrimonio con una mujer. Esa esposa que pasa fugazmente por la historia, ¿cuánta insatisfacción, cuánto dolor puede haber en estas dos personas condenadas a no entenderse hasta la ruptura? Por eso estos demonios en el jardín resultan dolorosamente precisos en sus silencios, en sus apuntes desarrollados lo justo, en el rostro de un anciano dormido mientras su hija graba ese sueño en el que los fantasmas han de permanecer, cómo se acaba la vida habiendo vivido mucho pero habiendo sufrido demasiado. “Africa 815” se asoma así, al relato tan frecuente en el nuevo cine español, el relato personal y autobiográfico, pero que demuestra una carga de profundidad interna de tal calibre como para retratarnos a una sociedad entera mediante el uso de la imagen de una familia concreta.
 
 
 

Dos opciones muy recomendables para comenzar el recorrido por Márgenes, a las que añado una película vista hace unos meses, la también recomendable “Letters from parliament square”, documental a la mayor gloria de la activista británica Barbara Tucker, quien con su compañero Brian Haw, en 2001 iniciaron una campaña de protesta mediante una acampada enfrente del parlamento británico, en verano e invierno, con calor o con nieve, para protestar por la política británica en Irak y Afganistán, campaña que permanece en 2014 sin haberse interrumpido, habiendo sufrido presiones permanentes, detenciones, malos tratos policiales, tiendas desmontadas, incluso la propia muerte de Brian durante este tiempo no ha impedido que Barbara continúe con su protesta, una cáscara de nuez en medio de un océano, una voluntad indestructible al servicio de una causa loable, lo dicho, cine español oculto que puede verse gratuitamente hasta el 31 de diciembre en márgenes.org