lunes, 12 de junio de 2017

EMBER (Kor, Zeki Demirkubuz, 2016)

EMBER (Kor, Zeki Demirkubuz, 2016)


Los movimientos migratorios producen efectos secundarios en quienes permanecen en el país a la espera del retorno del ausente. Para Emine la espera se ha transformado en ausencia e incomunicación, la  marcha laboral de Cemal, emigrante en Rumanía, ha pasado a convertirse en separación casi definitiva estableciendo una muralla entre los sentimientos del matrimonio. Justificada, o no, la ausencia y silencio de Cemal, para Emine la vida diaria es un sacrificio constante representada por esa empinada cuesta que le conduce a su casa en Estambul, una cosa es estar sola y otra sentirse abandonada. Una cuesta arriba que mina la moral y la resistencia de la joven mujer, al borde de la desesperación ante la ausencia de ingresos y la enfermedad del hijo que necesita una operación cardiaca. La aparición de Ziya, antiguo amigo del marido, y que desapareció del círculo de relaciones de éste sin motivo aparente y sobre el que Cemal mantiene un silencio absoluto, proporciona a Emine la estabilidad económica al asumir aquél el pago de la operación y proporcionar un trabajo en su fábrica de ropa a la mujer. La estabilidad económica se transforma en desestabilización emocional y sentimental profunda para Emine, pues partiendo de una situación completamente opresiva para ella en un país sumamente machista y tradicional, el comportamiento de Ziya derriba cualquier barrera de precaución y ayuda a desmoronar lo poco que quedara de ese matrimonio agonizante.

En medio de un ambiente asfixiante, la vuelta de Cemal, con una situación económica  incierta, inseguros por su situación matrimonial y las dudas crecientes, con el fantasma de los celos permanentemente presente en la vida diaria de Cemal, quien sospecha que ese dinero de la operación no ha sido entregado a cambio de nada, se manifiesta el falso orgullo posesivo del hombre sobre la mujer. La desaparición de Ziya en su momento se debió a la prohibición de Cemal, quien temía una infidelidad o una pérdida solo representada en su imaginación, celoso del éxito económico de su antiguo amigo y representándose que el dinero le permitiría comprar cualquier cosa, incluída a Emine. La vuelta a Turquía y la constatación de que el antiguo amigo ha vuelto a su vida íntima, todas sus sospechas renacen, y su comportamiento,  ausente y displicente desde que se marchó a Rumanía, se concreta en arranques de silencio y agresividad a partes iguales. Emine se encuentra en medio de una situación sobrevenida y producto, más de la desesperación, que de una verdadera afinidad con Ziya, como si el hecho de que alguien se haya preocupado por ella haya roto esas barreras íntimas y morales autoimpuestas, que han derivado en una infidelidad ausente de cariño por más que el pasado de Ziya sea el pasado de una obsesión hacia la mujer, coartada y chantaje moral que Ziya sabe aprovechar. En el fuego cruzado de un triángulo en descomposición, desaparece la pasión, los encuentros sexuales oscilan entre la furia masculina y la entrega pasiva de la mujer enmarañada en un cruce de caminos para el que apenas si vislumbra parte del problema pero no la solución.


Puede que Demirkubuz plantee demasiadas excusas para no terminar de condenar ciertos comportamientos inasumibles, puede que la órbita cultural en la que la película ha de exhibirse procure dar argumentos a aquellos espectadores que muestren cierta empatía por un marido ausente incapaz de reaccionar con lo único que conseguiría hacerle recuperar un espacio perdido que no ha sido ocupado por nadie más. También sería fácil entender como castigo uno de los giros de la trama en su parte final, castigo inmerecido e innecesario salvo para colocar a Emine y Cemal frente a frente y sin atajos. Pero merece detenerse en el mayor valor de la película, dejando a un lado el retrato de un mundo femenino en desigualdad constante con el masculino, un mundo sometido a una violencia institucional y social que tan bien refleja la filmografía iraní sobre todo, y  la turca, (en el último año guardan paralelismo formal con esta Ember las iraníes Dokhtar y Nahid) quizás porque sean los dos países, que pese a sus deficiencias, falta de libertades crecientes y tratamiento desigualitario de la mujer, aún conserven un cierto margen de maniobra para criticar lo evidente y lo injusto. El gran valor de la película es su puesta en escena, su tratamiento de los espacios interiores de intimidad donde se desarrolla gran parte de su metraje, espacios opresivos e insuficientes para que ese matrimonio pueda respirar, espacios comunes donde el roce o el contacto apenas si existe, dormitorios en los que la cercanía genera rechazo, cuando no violencia. El plano se cierra sobre Emine y también sobre Cemal, sin más artificio que una puerta a medio abrir, una pared que invade el objetivo, una cortina que sobresale sobre el espacio que uno de los dos integrantes de esa familia ocupa, para encorsetarlo, reducirlo, asfixiarlo. No hay necesidad de utilizar formatos cuadrados de 1:1.1, basta con situar un obstáculo en el campo visual del espectador, y también del protagonista, para sentir su falta de espacio, su falta de libertad, su visible angustia provocada por mecanismos creados a partir de estereotipos sociales contra los que no se puede luchar en solitario. El miedo al rechazo de la mujer, el miedo a perder el respeto de la comunidad por parte del hombre, una dignidad y orgullo mal entendido,terminan creando una fictica comunidad de dos personas alejadas en espacios mínimos, convivientes sin nada en común. Una última mirada de los dos al techo del dormitorio nos sitúa en una realidad sombría y triste para todos. El director no decide dar el golpe de gracia y habrá de ser nuestra propia imaginación la que decida el futuro inmediato de un matrimonio del que solo queda el contrato público que firmaron pero ninguna de sus expectativas.




EMBER (Título original: KOR). Turquía. 2016. Dirección: Zeki Demirkubuz.  Productora: Mavi Films. Productores: Basak Emre, Ahmet Boyacioglu. Fotografía: Sercan Sert. Vestuario: Tuba Atac, Kezban Bozan. Intérpretes: Aslihan Gurbuz, Caner Cindoruk, Taner Birsel, Istar Gokseven, Caglar Corumlu. 115 minutos.

TRAILER