miércoles, 9 de agosto de 2017

EL BECERRO PINTADO (David Pantaleón, 2016)



EL BECERRO PINTADO (David Pantaleón, 2017)




Moisés y Aarón sin Moisés y, casi, sin Aarón. El becerro pintado es el becerro dorado, pero no es oro todo lo que reluce. Este becerro pintado de dorado puede pararse en medio de un altar y ser objeto de adoración como representación de la riqueza, pero despojado de ese falso manto de purpurina también puede convertirse en objeto de matadero y consumo. Las pistas que proporciona Pantaleón sobre la anécdota bíblica son escasas, apenas inexistentes y cimentadas en la propia cultura o conocimiento personal, las referencias visuales se refrescan con el canto del coro tradicional canario que acompaña las imágenes o las suplanta, con esos rostros en primer plano que parecen sustituir al sacerdote que ha de ilustrar a sus feligreses sobre los pecados de adorar la riqueza y sustituir al dios verdadero por otro materialista y tangible. 



Las imágenes de Pantaleón, junto al majestuoso animal, destilan una fuerza por si misma difícil de explicar, acostumbrados a ese dron cenital que se mueve acompañando el movimiento de la acción o para mostrarnos lo soberbio de un paisaje, su uso estático nos permite contemplar la escena como si fuéramos ese dios verdadero que asiste a su suplantación desde una altura que no le permite tomar partido y aleja su intervención para impedir el sacrilegio. Mientras la música opera como un mantra, un acompañamiento rítmico en ese paseo desde la granja a la iglesia y desde la iglesia al lavadero industrial, la fábula bíblica se desarrolla casi imperceptiblemente despojada de toda su liturgia y sus doctrinas, hechos desnudos tan simples como pintar a un novillo y llevarlo por todo el pueblo hasta el lugar de adoración, y vuelta para reponer al animal a su estado original, como si fuera una broma, como un juego, del mismo modo que seguro que algunos creerán que existe algo blasfemo en la propuesta.


Un reflejo de una vida tradicional pendiente de un mensaje religioso que no termina de cuajar porque, ante un becerro de oro, quien más quien menos, no es que se postre para adorarlo, es que desea poseerlo. Para evitar envidias y sustracciones, mejor es enseñarlo y hacerlo desaparecer, lo que no existe no se desea, mejor cantar la enseñanza que someterse a la prueba de superar la tentación. Potentes imágenes en un recorrido que dejará indiferente a muchos esperando acción, o una explicación, o un mensaje. Lo hay, depende de cada uno encontrarlo y dirigirlo hacia sus propias conclusiones.
EL BECERRO PINTADO. ESPAÑA. 2016. Producción: Los de Lito Films. Dirección: David Pantaleón. Guionista: David Pantaleón. Productor: Marta Bombín, Isabel Arencibia, Juan Benito Rivero. Reparto: José Mentado, José Rivero, Suso Ríos, Javier Déniz Carlos Domínguez, Domingo García, Gregorio García. 10 minutos.