domingo, 24 de diciembre de 2017

THE DAY AFTER (Hong Sang soo, 2017)


THE DAY AFTER ( Geu-hu, Hong Sang soo, 2017)


¿Hasta dónde es posible vivir con remordimiento? ¿hasta dónde es posible mantener la ocultación o el engaño? ¿Qué sucede para que una persona se enamore de otra pero no quiera romper definitivamente con la anterior? ¿cuántas veces puede decirse se acabó para, a continuación, volver a recaer? ¿Por qué ningún personaje de Hong Sang soo es capaz de reconocer un engaño y se somete metódicamente a la humillación de tener que enfrentarlo públicamente y sin remedio? ¿Por qué las mujeres del cine de Sang soo aceptan conceder segundas, terceras, sucesivas oportunidades a hombres que, en un momento dado, revelan su patetismo sentimental? «The day after» es la penúltima incursión del director surcoreano en las endiabladas corrientes sentimentales que se van haciendo cada vez más fuertes y peligrosas según la historia de infidelidad se hace más estable, más constante, más monótona también. El personaje de Bongwan (Kwon Haehyo) se ve zarandeado en un solo día por la tormenta perfecta desde que se levanta hasta que, suponemos, regresa al domicilio conyugal para mantener las apariencias apostando a un hecho fortuito que puede darle un breve respiro en su historia de engaños, un día largo, muy largo, que comienza con una acusación directa de infidelidad por su esposa y ante la que el editor de libros no sabe cómo responder. Una sonrisa forzada, un suspiro, pero ninguna palabra que pueda convencer ni contrarrestar ese mazazo al despertar. Como si Bongwan ya hubiera quemado demasiadas energías manteniendo oculta su relación y se hubiera relajado una vez que la misma había concluido, no esperando que fuera ahora su esposa cuando realmente sospechara algo, cuando le pareciera que había cambiado su comportamiento, justo ahora, cuando la infidelidad ha cesado y ya podía empezar a no sentirse culpable.


Los personajes de Sang soo pueden ir estableciendo diálogos de unas películas a otras, sería arriesgado, pero tampoco peregrino, afirmar que películas como «The day,s he arrive», «The hill of freedom» o «Lo tuyo y tu», incluso sin ir más lejos, «Antes sí, ahora no», son precedentes de alguno de los personajes que se asoman por «The day after», como si asistiéramos a su evolución personal año tras año, en el que el triángulo amoroso es algo esencial en el cine de Sang soo, las dudas acerca de cómo actuar, la cobardía ante el momento de decidir, normalmente los hombres, y todo ello vuelve a aparecer, en un retomado blanco y negro, en la quizás, la película más estática de Sang soo, la de escenas más largas, la de largas conversaciones donde el personaje del editor y su nueva emplada (Kim Min-hee) van tomando conocimiento el uno del otro, entre lo que barruntamos la nueva perspectiva que se ofrece al hombre de conquistar a una mujer joven y hermosa y el recelo natural de ésta, abrumada por las atenciones, las preguntas personales, las invitaciones del editor, para quien ese primer día de trabajo no parece importar tanto como ser capaz de conectar con Aerum, quien se verá envuelta en un equívoco humorístico pero repleto de acidez y mala leche cuando es confundida con la amante. La cámara del director coreano se queda quieta en un lugar, sólo será el zoom carácterístico de su cine, y el consabido plano-contraplano peculiar de Sang-soo filmando de izquierda a derecha y de derecha a inquierda los diálogos de sus actores, en parejas o tríos, los que introduzcan un toque de movimiento a su película, salvo escasísimos y puntuales momentos en los que caminar es algo así como asomarse a la vida sin rumbo del editor, aunque quien camine sea una persona diferente, como si los personajes se encontraran en un momento de indecisión vital, la cámara decide reflejarlos estáticos, hablando mucho, pero sin movimiento, encerrados en espacios confortables por conocidos.



Lo que no puede esperarse de una película de Hong es que su historia sea lineal, o que no haya algún salto temporal, una circunstancia que haga dudar de si estamos ante la continuación del diálogo precedente o ha ocurrido algún detalle que nos hemos perdido y resulta que hemos retrocedido en el tiempo. Ese momento, esos segundos que hacen dudar sobre nuestra propia capacidad para entender lo que vemos reconfortándonos saber lo que ocurre cuando atamos todos los cabos para, de repente volver a enfrentarnos con otra puerta que se abre y por ella aparece un personaje que no debería estar en escena en ese momento volviendo a tener que recalcular mentalmente lo visto y oído para poder aproximarnos a la realidad de lo que está sucediendo. No suele predominar la espiritualidad en el cine de Sang soo (recuerdo The hill of freedom como precedente), pero en sus dos últimas incursiones fílmicas, el personaje que interpreta Kim Min hee se enfrenta a su entorno, en este caso al editor que acaba de contratarla, desde una espiritualidad convencida (cristiana) que choca con el racionalismo y materialismo del mundo circundante. Bongwan y Aerum son dos personas contrapuestas, los dos acaban de terminar una relación, pero lo que para el hombre ha vuelto como una sacudida esa misma mañana en forma de acusación de algo de lo que no ha terminado de desprenderse desde la ruptura, para Aerum es un paso más hacia el convencimiento de que las cosas tienen una razón de ser que se escapa a nuestra naturaleza racional. El diálogo entre ambos permite conocer perfectamente su personalidad, sobre todo cuando los otros dos personajes femeninos, esposa y amante, juegan el papel de arquetipos, meras anclas en las que el hombre busca una referencia para no hundirse y resultan innecesarios como personajes plenos, pero fundamentales para entender el paradigma mental de los dos protagonistas.



Vuelven a repetirse las comidas, las bebidas (excesivas para soltar la lengua, necesarias para socializar), los restaurantes, los espacios deliberadamente neutros, nada atractivos en los que se desarrolla su cine, pero en toda película de Sang soo hay un momento para la belleza consciente, para la búsqueda de la forma que atraiga por su calculado efecto estético, incluso en el interior de un espacio que parece muy propicio para ello como es un taxi, donde sucede una de las escenas más emotivas, sencillas, luminosas del más reciente cine del coreano, que empieza a resultar inabarcable e irrecordable por su cantidad, si «En la playa sola una noche» se apuesta por la historia autorreferencial entre director y actriz que desnudan en público su relación, ese plano interior en movimiento de «The day after» revela la atracción que sigue sintiendo el director hacia la actriz para hacer perdurar un momento de serena intensidad religiosa, de calculado valor estético centrado en el rostro de Min hee bañada por una luz artificial nocturna mientras en el exterior nieva. Hay escenas que justifican una película, el sólo ir y venir del editor por su pasado más reciente como fogonazos mentales que siguen invadiendo su mente, se encuentre donde se encuentre, porque esos lugares son los mismos del romance perdido, tienen la entidad suficiente como para encantar al cinéfilo, pero ese paseo en taxi, con conversación incluída, que concluye con la mujer entrando en su casa cargada de libros suponen un resumen perfecto de la esencia del cine de Sang soo, minicioso retrato de personajes que se aventura, muchas veces, improvisado en sus diálogos a partir de un mero apunte a partir del que sus actores dan rienda suelta a sus propios fantasmas, un relato que concluye con la parodia hiriente de su final, para aquellos que echen en falta las repeticiones internas en el cine de Sang soo, éste les brinda un final que hemos visto previamente en la presentación entre editor y empleada, y como casi siempre, la variación que introduce el cineasta, conmueve, revuelve los cimientos de cómo ante un mismo hecho, el recuerdo puede funcionar de manera tan diferente, tan extremadamente distinto, tan vívido para una una y tan olvidado para otro.




THE DAY AFTER. Corea del Sur. 2017. Título original: Geu-hu. Dirección y guión: Hong Sang soo. Productor: Kang Taeu. Fotografía:Hyung-ku Kim. Edición:Sung-Won Hahm. Sonido:Seo Jihoon. Productora:  Jeonwonsa Film.  Intérpretes: Sae-byeok Kim, Min-hee Kim, Sae-byeok Kim, Hae-hyo Kwon, Yunhee Cho. 91 minutos.