domingo, 15 de abril de 2018

AINHOA, YO NO SOY ESA (Carolina Astudillo, 2018)


AINHOA, YO NO SOY ESA (Carolina Astudillo, 2018)

"Mis temas son mis sensaciones, mis estados de ánimo, mis acciones ante la vida" Frida Kahlo.

Aprovechar a un personaje anónimo, cuyo destino conocemos desde los primeros minutos del metraje ("tú no lo podrás ver"), para, retrocediendo hasta los inicios de un mundo que se presumía muy nuevo en España, ir reelaborando un ensayo acerca de la condición femenina, de la creación artística, de los referentes culturales del siglo XX en la mujer, e ir tejiendo una tela de araña que va confundiendo, en  el mejor sentido de la expresión, al personaje con la creadora; pues la directora chilena afincada en Barcelona no  esconde el intento de hacer entrar en diálogo a dos mujeres de la misma generación, dos mujeres con inquietudes artísticas ambas, y cuyos caminos han corrido caminos muy diferentes, partiendo ambas de un espacio de represión dictatorial hasta llegar a la autodestrucción de Ainhoa y al proceso creativo constante de Carolina Astudillo. ENTREVISTA CON LA DIRECTORA CON OCASIÓN DE "EL GRAN VUELO"

Nada nos indica que ambas se hayan llegado a conocer, ni que hayan tenido mayor punto en común que el hecho de que la realizadora haya escogido las imágenes guardadas a lo largo de años por la familia Juanicotena para ir reconstruyendo un crecimiento desde los años de alegría de la infancia, pasando por la rebeldía juvenil y llegando a los años de depresión y autodestrucción de la madurez. Esas imágenes ajenas, usadas a través de un montaje que hace del viejo super 8 una reivindicación de las historias familiares, tantas veces atesoradas simplemente para servir de fuente de nostalgia y melancolía al ser confrontadas con la realidad del tiempo en que vuelven a verse, se cruzan, episódicamente, con otras familias, con otras creaciones, con otros padres o hermanos diferentes a los que hay que dar voz e importancia en nuestros destinos. Aquellos días tan felices de los 70, dieron paso a los amargos diarios de los 90, el vuelo de los veranos sepultado por la amargura de la edad adulta.

"El significado de una imagen no subyace en su origen, sino en su destino". ¿Cuál era el destino previsto por los progenitores de Ainhoa para dejar testimonio abundante, y hasta abusivo, de su vida familiar? Probablemente uno muy diferente al que las imágenes utilizadas para esta película han dispuesto. De lo privado se ha pasado a lo expuesto públicamente; el camino recorrido es tan amplio que podemos asumir la presencia de la Ainhoa adolescente y adulta (cuanto mayor va siendo el personaje menor es el volumen de imágenes guardadas) como un ataque a su intimidad si no fuera porque la película no busca juzgar ni hacer juicios, sino jugar, en el sentido creativo de la palabra, con unas imágenes ajenas para categorizar el valor de la creación, del impulso creativo; sea, o no, optimista o positivo; demostrando cómo, desde entornos similares, desde realidades aparentemente intercambiables de origen, la evolución de cada persona, en este caso mujeres, puede conducir a soluciones muy diferentes y alternativas.

Lo auto-referencial no excluye el espacio al verdadero hilo conductor establecido a partir de la persona(je) de Ainhoa, tan es así que el juego visual deliberadamente mimetiza imágenes actuales con las del pasado para que todo parezca un continuo, y no un uso aprovechado de lo unido como recreación, ajustándose al personaje que habla, pero que ya no nos habla realmente porque  no puede explicarse ante nosotros. Astudillo retoma así su excelente punto de vista ya demostrado en "El gran vuelo" RESEÑA DE LA PELÍCULA para, usando material ajeno en su mayoría, recomponer una biografía que termina trascendiendo al ser individual para hablar de lo femenino, ya sea a través de citas de otras autoras, como Kahlo, Plath, Levine, Sexton, ya a través de los propios ojos de la directora, que al leer los diarios de la propia Ainhoa siente el zarpazo de su propia realidad al revivir episodios tan comunes para muchas mujeres, como el de un aborto, que le permite retroceder al hecho histórico mismo de la lucha feminista por el derecho a decidir sobre su propio cuerpo mediante el recuerdo del manifiesto de las 343 elaborado por Simone de Beauvoir, o bien sirviéndose de los bellos textos de Isabel Cadenas en su libro "También eso era el verano", desdoblando el texto por un lado y la voz de la escritora que se presta a leer los diarios encontrados de Ainhoa, haciendo así que el personaje de Ainhoa cobre vida como un resumen de muchas otras mujeres.


Un verano muy presente, un verano identificable con la seguridad, la tranquilidad, el hogar, las fiestas y la presencia de unos padres que, poco a poco, van figurándose como algo que se va perdiendo, a los que el tiempo va machacando y extinguiendo. La figura del padre como ese pilar que sostiene a una pequeña niña de pies sobre su palma, o el eco de dos personas que se aman y se filman al mismo tiempo, fotografiando al fotógrafo, filmando al filmador. Sobrecoge la claridad con la que una persona puede asumir su paso efímero por este mundo y está dispuesta a terminar antes de que llegue la fecha de caducidad, "llego a saber que tengo tanto talento, y me centro", sobrecoge leer testimonios de otras mujeres que dejaron negro sobre blanco sus últimas reflexiones, "he venido aquí para no hacer nada, sobrevivo por efímeras satisfacciones", produce un enorme vacío contemplar ahora, en el presente los objetos de Ainhoa extendidos en casa de la directora, su vivienda deshabitada, su colada tendida como si al día siguiente fuera a continuar con normalidad esa existencia sostenida por la alegría de un momento y barrenada por la monotonía y el tedio de muchas horas. 

AINHOA, YO NO SOY ESA. España. 2018. Guión y dirección: Carolina Astudillo Muñoz..Productora: Belén Sánchez – Un Capricho de Producciones. Montaje: Ana Pfaff. Asistentes de montaje: Elena Imaz / José Nicolás. Imagen Súper 8: David Domingo / Paola Lagos. Imagen HD: Ivan Piredda. Música: Diego Mune. Testimonios: Patxi Juanicotena Mata, Esther Carrillo, Lluís Subirós y Dave Roca. Voces: Isabel Cadenas Cañon / Carolina Astudillo Muñoz / Maithë Chansard. Sonido: Jordi Ribas / Isolé División Sonora. Edición de sonido: Alejandra Molina. Corrección de color: Ana Izquierdo. Infografía: Adriana Perón. 110 minutos.